Catoira, una pequeña villa de Galicia, se ha convertido en un referente del turismo cultural al recrear cada verano un desembarco vikingo. Esta tradición, que data de más de seis décadas, no solo es una celebración festiva, sino un tributo a la historia de la localidad en la defensa contra invasiones vikingas en el pasado. La Ría de Arousa se transforma durante la fiesta, donde drakkars, los emblemáticos barcos nórdicos, navegan junto a guerreros que representan las hazañas de aquellos tiempos. La importancia estratégica de Catoira, ubicada en la desembocadura del Ulla, facilitaba el acceso a Santiago de Compostela para los piratas, lo que llevó a la creación de fortificaciones que salvaguardaron la región. Desde su inicio como una reunión cultural entre amigos, la romería ha evolucionado y ahora cuenta con un reconocimiento internacional. Con la incorporación de drakkars construidos según métodos históricos y un ambiente vibrante lleno de actividades, la fiesta de Catoira no solo preserva la memoria de su historia, sino que también fomenta el turismo, atrayendo a cientos de miles de visitantes cada año. Así, el legado vikingo se celebra continuamente, enriqueciendo el patrimonio cultural gallego.

