En un contexto donde el empleo formal pierde fuerza, la economía informal ha cobrado relevancia, generando más del 80% del crecimiento del país en 2025. Aunque la economía formal creció un escaso 0.7%, la informalidad lo hizo en un 2.3%, destacando la crisis del modelo económico tradicional. La falta de inversiones y la disminución de patrones registrados han contribuido a este fenómeno. La informalidad incluye no solo comercios ambulantes, sino también freelancers y trabajadores sin prestaciones, lo que ha llevado a que más del 55% de los trabajadores operen fuera del sistema, expuestos a riesgos económicos sin protección social. Así, mientras la informalidad sostiene el crecimiento, plantea un desafío preocupante sobre las condiciones laborales y la seguridad social en el país.

