Las olas de calor se caracterizan por ser períodos prolongados de temperaturas extremas, aunque su definición puede variar de un país a otro. En España, la AEMET establece tres criterios para declarar una ola de calor: debe durar al menos tres días consecutivos, debe afectar al menos el 10% de los observatorios de referencia y las temperaturas máximas deben superar el percentil 95 de las mediciones históricas. 2026 ha traído consigo alertas por temperaturas extremas, lo que resalta la importancia de conocer los criterios de la AEMET y las implicaciones del calentamiento global en la frecuencia e intensidad de estos eventos climáticos. Es crucial mantenerse informado sobre las alertas meteorológicas de la AEMET, ya que aunque una región no esté bajo una ola de calor oficial, pueden existir riesgos debido a temperaturas altas localizadas. Las áreas más afectadas suelen ser ciudades con el fenómeno del «efecto isla de calor urbano», donde la acumulación de calor es más significativa que en el entorno rural.

