Un fenómeno inusual se ha presentado en México con el billete de 50 pesos que ostenta la imagen del ajolote. Según una reciente encuesta del Banco de México, cerca de 12 millones de personas han optado por guardar estos billetes, valorando su atractivo diseño por encima de su uso práctico. Datos revelan que aproximadamente el 68% de ellos tiene entre uno y cinco billetes, y más del 50% de los encuestados considera que es el más atractivo de la serie G. Desde su lanzamiento en octubre de 2021, este billete ha logrado acumular al menos 490 millones de pesos en manos de coleccionistas y ahorradores. Del total, el 23% de la población prefiere resguardarlos, y solo el 75% lo usa en transacciones cotidianas. Dicha tendencia refleja un cambio en la percepción del efectivo, transformando un billete de baja denominación en un objeto de deseo. Este fenómeno también ha llevado a un mercado secundario donde billetes con características especiales son ofertados a precios exorbitantes, como hasta 1.5 millones de pesos por ejemplares únicos. La situación ha suscitado mitos sobre la posible suspensión de su impresión, lo cual ha sido desmentido por el propio Banco de México. En un contexto donde el efectivo sigue jugando un rol central, el billete de 50 pesos se ha convertido en un símbolo de conservación y potencial inversión.

