El debate sobre la jornada laboral en México se intensifica con la reciente postura de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur). Esta organización empresarial argumenta que la implementación de una jornada de 40 horas, tal como se prevé en la nueva legislación, afectaría gravemente la operatividad de las microempresas. Según sus estimaciones, la jornada efectiva se reduciría a solo 34 horas productivas si se incluyen las pausas necesarias. Los líderes empresariales han expresado su preocupación por la falta de claridad en la frecuencia y duración de los descansos obligatorios impuestos por la Ley Silla, lo que podría llevar a la quiebra de algunas pequeñas empresas. Además, Concanaco propone que las 40 horas laborales no incluyan interrupciones y que se considere la flexibilidad en la duración de la jornada laboral según el acuerdo entre empleador y trabajador. La organización busca evitar el incremento de costos operativos que, según ellos, podría fomentar la informalidad laboral en un país donde más del 54% de los trabajadores se encuentran en esta situación. Mientras tanto, el gobierno insiste en que una jornada de 40 horas es viable y planea una implementación gradual antes de 2030, destacando la necesidad de adaptarse a estándares productivos que incluyen descansos, tal como ocurre en otras economías avanzadas. Este conflicto plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de las reformas laborales y su impacto en un mercado ya vulnerable.

