La reciente Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2025, elaborada por el INEGI, revela una disonancia en la percepción de bienestar entre los jóvenes mexicanos. A pesar de que este grupo etario, de 18 a 29 años, obtuvo un promedio de 8.70 puntos en satisfacción con la vida, cifra superior a la media nacional, el balance anímico fue alarmantemente bajo, con apenas 5.00 puntos. Esto indica que una elevada satisfacción general no se traduce en un estado emocional positivo diario.
Los resultados muestran que el 61.3% de los jóvenes se consideran totalmente satisfechos con su vida; sin embargo, las emociones negativas experimentadas superan a las positivas en su día a día. Las mujeres jóvenes son las más afectadas, con un balance anímico de 4.62.
Factores como la salud mental, la soledad y la situación económica son fundamentales para entender esta problemática. Aquellos con síntomas de depresión reportan un balance anímico de 1.93, mientras que quiénes pueden cubrir sus gastos con facilidad logran 5.69 puntos. Además, la falta de redes de apoyo y la ausencia de ansiedad y depresión se correlacionan directamente con niveles más altos de satisfacción. Este fenómeno sugiere que el bienestar debe ser evaluado desde múltiples dimensiones, más allá de indicadores económicos tradicionales.

