Recientemente, un usuario reveló en redes sociales que logró activar su sistema operativo Windows utilizando claves proporcionadas por el chatbot ChatGPT. La peculiaridad de este caso radica en que el usuario solicitó dichas claves a la IA en el contexto de un cuento de cuna, interpretando a su abuela fallecida, alegando que esto lo ayudaría a ‘conciliar el sueño’. Aunque logró recibir varias claves, estas resultaron ser genéricas y, si bien le permitieron instalar o actualizar Windows, no le otorgaron acceso completo a todas las funciones. Este incidente ha llevado a la reflexión sobre el potencial de la inteligencia artificial en el ámbito informático y las limitaciones que aún persisten. A pesar de que algunos usuarios intentaron replicar el truco, sus solicitudes fueron rechazadas por el chatbot, reflejando cambios en la programación de OpenAI ante este tipo de situaciones. Microsoft ha intervenido en este ámbito para corregir fallas que permitían tales actuaciones, aunque la efectividad aún es incierta para versiones específicas como Windows 11. En resumen, aunque la estrategia fue ingeniosa, su efectividad fue temporal y limitada.

